Cuenta la leyenda que Sevilla fue fundada por Hércules y sus orígenes se unen a la civilización de los tartesios. Por ella pasaron casi todos los pueblos del Mediterráneo: visigodos, musulmanes, judíos, fenicios y romanos. Unos la llamaron Hispalis, otros Isbiliya. Sin embargo todos dejaron su huella en lo que hoy se configura como el casco histórico más extenso de Europa. Pero Sevilla no tiene sólo pasado, también es futuro, una ciudad moderna en constante evolución y abierta al progreso. Generadora de nuevas infraestructuras de comunicaciones y de bienestar. Ciudad hospitalaria que tradicionalmente acoge a numerosos habitantes para los que se construyeron nuevos barrios en las zonas de expansión de la ciudad. Sevilla es, por tanto, centro de referencia de la geografía andaluza. Urbe de contrastes, de raigambre y de costumbres ancestrales. Un lugar que penetra por todos los sentidos y donde la evocación es invadida por la emoción. Encrucijada de caminantes, de devotos y faralaes. Una ciudad de características espirituales genuinas que tiene su forma particular de vivir las cosas. Un lugar en el que comenzar una nueva era de descubrimientos y que ahora podemos contemplar de un modo diferente: desde el aire. Esta perspectiva de ver Sevilla y sus poblaciones limítrofes -que fue inalcanzable para nuestros ascendientes- nos convierte en espectadores privilegiados de las huellas que el pasado dejó en la ciudad y del resultado de una evolución que ha durado varios siglos, hasta alcanzar la forma en que hoy se configura. Las fotografías aéreas del libro que tiene en sus manos se corresponden con la realidad de la Tierra en la que vivimos y recogen cerca de veintidós mil hectáreas, no sólo de aquellos lugares más emblemáticos sino también de zonas de cultivo, infraestructuras, áreas industriales, residenciales, etc., de forma que nos proporcionan una radiografía completa y privilegiada del mayor puerto interior de Europa. Este libro forma parte de un apasionante proyecto que permitirá contemplar la totalidad de la geografía española a vista de pájaro. Las imágenes aéreas tienen numerosas utilidades como la realización de estudios urbanísticos y de contaminación, control de entornos naturales, movimientos de dunas, control de cultivos o, simplemente, para la definición de rutas turísticas. Gracias a proyectos como el que nos ocupa, futuras generaciones podrán conocer como eran sus ciudades en el pasado, realizar estudios sobre la evolución de las mismas, ejercer un control objetivo sobre el entorno que les rodea y conseguir, en definitiva, que todos podamos vivir en un mundo un poco mejor.